Temazcal

El temazcal es una práctica antigua, de conexión con los que los aztecas llamaban «el espíritu de todas las cosas». Fundamentalmente es un baño de vapor, empleado en la medicina tradicional y la cotidianidad de esos pueblos. El ritual consiste en una serie de pasos que al ser repetidos, permiten acceder al verdadero espíritu del temazcal. Estos baños, han sido usados por diversas culturas indígenas con propósitos medicinales de desintoxicación por sudoración por las infusiones de hierbas y plantas medicinales ancestrales, típicas de cada lugar en América.

La construcción del temazcal está hecho de un esqueleto de varillas de sauce, de forma cilíndrica, con una cavidad en el medio, la cual va a contener las piedras a las cuales se les llama «las ancianitas». La selección de las piedras a utilizar en la ceremonia es muy estricta, se hace en algún río o vertiente cercano, deben ser piedras sin ciertos componentes que hagan que se rompan o estallen, debido al excesivo calor del fuego. Estas piedras que van entrando de a grupos en el temazcal, son humidificadas ya en el interior, con agua y diferentes hierbas de purificación que generan vapor permanente.

Por lo general un Temazcal no sobrepasa los dos metros de alto y en promedio tres y medio metros de largo. Representa con su techo la bóveda celeste, y en el centro, la profundidad de la matriz, el útero sagrado.

 

Las plantas usadas en contexto ritual permiten una limpieza no sólo física sino a la vez emocional y espiritual, cada zona somática teniendo su correspondencia simbólica. Cada planta o preparado, además de su efecto general de purificación, focaliza su efecto en ciertos órganos, regiones corporales o sistemas fisiológicos, carqueja (Baccharis trimera) en el hígado; cola de caballo, ( equisetun arvense), diurético, riñones; chañar,( Geoffroea decorticans) expectorante, pulmones; suico, ( Tagetes minuta) para los parásitos.

Normalmente son 4 diferentes estadíos de la ceremonia, los que se denominan «puertas», generalmente dedicadas a la tierra, agua, aire y fuego y sus cuatro intenciones: presentación,  encuentro,  renuncia y  renacimiento. En cada puerta entran nuevas piedras, se presenta luego de la entrada de las piedras incandescentes la consigna de cada puerta mediante frases y cánticos, y los integrantes piden la palabra al «corredor o guía», para plantear sus propias intenciones. El corredor le da la palabra y luego de expresarse quien la pidió, agradece y, todos agradecen el aporte. El corredor va narrando a viva voz el viaje de las cuatro puertas explicando la intención de cada una de ellas mediante rezos, cánticos, a veces acompañado por tambores, instrumentos autóctonos de cuerdas y percusión mientras permanentemente humecta las piedras con los preparados herbarios cocinados con anterioridad.

El corredor que es quien oficia de maestro de ceremonias y guía del temazcal, establece diferentes conceptos propios de cada corredor para ir presentando cada una de las 4 puertas, y los demás integrantes en completa oscuridad, van estableciendo en voz alta sus intenciones, agradecimientos, pedidos y perdones, según pasan las 4 puertas, de inicio a fin de la ceremonia. Es dable destacar que quien sale del temazcal ya no puede reingresar, no puede entrar de nuevo, , pero debe permanecer refrescándose en la cercanía, hasta el fin de la ceremonia, que puede variar en base al desempeño de la misma y la participación de sus integrantes entre tres y seis horas.

En el excesivo calor y vapor, se abren los poros de la piel, se desintoxica el cuerpo, salen las toxinas a través de ese sudor y penetra la medicina. Mientras soportamos el calor sofocante puede que comience un camino de translación hacia el pasado, como recordar hechos pero no hechos permanentes en nuestra mente diaria, y también pueden presentarse estados de premonición en caso del futuro. Todo esto puedo servir para ayudar a que se aclaren muchas cosas en un camino de desarrollo personal y específicamente en el desarrollo espiritual. Se pueden hacer temazcales especiales, que varían en su intención de curación o iluminación según sea el caso, por eso algunos se refieren al temazcal como un rito de milagros.

Luego de armarse el temazcal, en realidad de cubrirse con pieles y otros elementos para lograr su oscuridad plena y la contención del calor, el primer paso es pedir los permisos correspondientes a los 4 puntos cardinales. El temazcal mismo está orientado cósmicamente, y el fuego que calienta permanentemente sus piedras se coloca hacia el Este, de donde el Sol proviene día a día. La cámara del temazcal, en orientación Este/Oeste es tomada como una matriz de la propia tierra, donde todo se concibe. El temazcal en sí representa el universo en un todo.

Al entrar al temazcal, se simboliza en esta antigua ceremonia, la entrada a la matriz de la madre Tierra, la Pachamama. Se accede mediante una puerta muy baja, pequeña, hacia la oscuridad plena donde solo puede entrarse de rodillas, de a uno, desde derecha a izquierda. Este espacio que representa ya dijimos al útero materno, nos conecta con una visión introspectiva de nuestra propia vida. Es un lugar de reunión y hermandad, pero también de visión muy personal, muy individual de la sabiduría que entregan las piedras incandescentes, las ya dijimos llamadas «ancianitas». Todos los presentes forman con sus cuerpos lo que se llama el cuerpo del temazcal, generando el concepto de unicidad entre sus integrantes.

Cabe acotar que un integrante del rito muy importante es el llamado «hombre de fuego» quien además de ocuparse de avivar el fuego y acercar las piedras a la entrada y al corredor o guía, también es quien asiste y cuida a las personas que están dentro de la estructura y también a quienes se retiran del temazcal durante la ceremonia al no soportar el calor. La temperatura del temazcal alcanza, en algunos casos, los 60 grados centígrados. Estos baños, han sido usados por diversas culturas indígenas de Sudamérica, Mesoamérica y Norteamérica con propósitos medicinales de desintoxicación por sudoración por las infusiones de hierbas y también como ritual de iluminación, mediante la ingesta de diferentes plantas medicinales ancestrales.

TESTIMONIOS

DOCUMENTAL «Mi primer temazcal»

Parte I: (toma de tabaco amazónico)

Parte II: (temazcal)


PLANTAS ANCESTRALES: TABACO AMAZÓNICO.

El rapé, también conocido como rapeh, hapé y hapay, es un tabaco para esnifar  a base de la planta de tabaco, usado en el chamanismo sudamericano. Es una mezcla de plantas en polvo, que normalmente contiene algún tipo de tabaco y ceniza de árbol, que se insufla (se sopla en la nariz) como medicina sagrada. Se usa muchas veces junto con plantas medicinales ceremoniales. El tabaco amazónico, es una forma de purga fuerte de la mente, las emociones y las vías respiratorias, al igual que es ligeramente purgante del sistema gastrointestinal. Es una planta maestra, caliente, solar, con energía netamente masculina. El primero de estos tres días en ElEmilio se dedicó precisamente a la ingesta de tabaco amazónico, especialmente traído de esa zona, primero en forma de rapé, y luego el tabaco líquido, cocinado( en forma de tierra y agua, siguiendo el orden de los elementos) El rapé, un polvo hecho a partir de plantas milenarias provenientes del amazonas cuyo componente esencial es el tabaco, es una medicina física y espiritual que además, ayuda a limpiar la glándula pineal, una parte del cuerpo que conecta al ser humano directamente con la energía. Esta glándula, a través de algunas sustancias de uso diario como el flúor, se va calcificando y adormeciendo, por lo que el rapé logra descalcificar esa glándula, además de otorgar otros beneficios para la salud tanto física como espiritual del ser humano.

El tabaco en infusión puede tomarse de dos maneras, una es en soledad y otra a modo de ritual, guiado por un terapeuta.

En la ceremonia grupal, las dosis que se toman son mucho más elevadas y se ahonda en procesos muy profundos de comprensión de uno mismo. Las plantas maestras, cómo el tabaco, se usan durante ceremonias o en el marco de las tradicionales “dietas”. Casi todas tienen un efecto purgativo concomitante. Se les llama “plantas-maestras” por su capacidad de activar ciertas funciones psíquicas (concentración, estímulo de recuerdos, capacidad a decidir, etc.) que el INDIVIDUO percibe bajo la forma de revelaciones, tomas de conciencia o “enseñanzas” de la madre Tierra.

Durante la aplicación, a través de UN SOPLADO EN la nariz, se establece un vínculo entre el que proyecta y el que recibe. Este vínculo resulta esencial para la sanación. Se consume a través de un pequeño aparato «en forma de v (uve)» que dirige una punta a la fosa nasal y otra a la boca del terapeuta quien, mediante un soplido, la aplica. A nivel energético, se entra en pocos minutos en un estado meditativo inducido directo. A nivel físico, viene muy bien para enfermedades en las vías respiratorias o dolores de cabeza fuertes como las migrañas.

Luego se bebe una infusión, del tabaco cocinado con otras hierbas y plantas. Esta toma será destinada por el terapeuta para “mantener” o “expulsar”.