Matthias Girke viajó a Madrid para promover una humanización de la salud en España desde el movimiento de la medicina antroposófica. Este médico alemán atribuye a esta medicina una nueva dimensión con potencial para enriquecer el modelo tradicional a partir de la filosofía de Ruldolf Steiner y de diversas eminencias médicas a las que cita en esta entrevista.

MADRID, España.- “A los pacientes de enfermedades del corazón no sólo les interesan las causas de su enfermedad o los factores de riesgo, sino también cómo crear una nueva salud una vez tratada su dolencia”, afirma Matthias Girke. La medicina antroposófica que practica y que vino a promover en España este médico fundador del Hospital General de Havelhöhe, en Berlín, se ocupa más de crear en el paciente nuevas fuerzas que de sólo suprimir los síntomas a costa de la salud del mismo paciente.

«Si tienes un paciente con dolor crónico, no basta con darle remedios; hay que estimularlo para que refuerce sus propias capacidades frente a la enfermedad. Rudolf Steiner sostenía que la medicina antroposófica debía mejorar las fuerzas curativas en el organismo humano. Esto es importante porque no se limita a suprimir enfermedades, sino a generar nuevas fuerzas.»

Basada en la filosofía de Ruldolf Steiner, esta medicina actúa en el nivel físico de la enfermedad, en el de las fuerzas vitales, en el plano psicológico y en el espiritual. Estos cuatro pilares contribuyen a una medicina más humanizada.

La medicina antroposófica se ha incorporado a la práctica general de médicos de todo tipo de especialidades en países como Alemania, Suiza y Estados Unidos. Viajó a España para acompañar la fundación de una federación estatal que integre distintas disciplinas médicas, artísticas y de otras ramas con las que actúa la medicina antroposófica y, por otro lado, para tender puentes con la medicina tradicional y establecer un diálogo con el sistema público de salud.

España supone un desafío por el encasillamiento que ha sufrido junto a las llamadas “terapias alternativas” y pseudociencias, aunque Girke insiste en que la medicina antroposófica no entra en conflicto con la medicina científica tradicional, sino que la enriquece y le da una nueva dimensión.

Sin dejar la quimioterapia, la radioterapia o las cirugías, hay estudios científicos que avalan la eficacia de los tratamientos de extractos de muérdago para revitalizar a pacientes que después padecen menos fatiga y que encuentran una vitalidad para luchar contra su enfermedad. Esto explica que cerca del 40% de los pacientes de cáncer en Alemania sigan estos tratamientos. El médico alemán insiste en el interés de muchos pacientes en las propiedades curativas de la naturaleza más allá de los efectos de fármacos que contienen componentes aislados ya presentes en la naturaleza.

Medicina antroposófica: una visión complementaria
Para explicar la medicina antroposófica, con su grado de complejidad, Girke cita a Dean Ornish, que a principios del siglo pasado descubrió las mejoras en la salud de pacientes con problemas de corazón al emprender cambios en su forma de vivir, de manejar el estrés, de alimentarse y de desarrollar su estado de ánimo.

Se refiere también a Aaron Antonovsky, que desarrolló el concepto de salutogenesis frente a la tradicional visión patogenética que se enfoca en la enfermedad. Para este médico estadounidense-israelí, la salud tiene como núcleo un sentido de coherencia compuesto por la capacidad de comprensión del paciente, por su empoderamiento en cuanto a lo que puede hacer en ese proceso y en la búsqueda de sentido y significado de esta enfermedad en su proceso biográfico.

Girke recuerda que no se puede soslayar el demostrado impacto que tiene el estado de ánimo en la salud y en la enfermedad. En ese sentido, la medicina antroposófica aprovecha los efectos sanadores del arte y de la música como lo han demostrado diversos estudios científicos, además de otras disciplinas como la psicología.

“El arte abre nuevas puertas para el paciente”, dice el médico al hablar de una menor necesidad de analgésicos en el quirófano cuando se le pone música antes al paciente y al recordar que también se utiliza en la medicina tradicional.

Su convicción de que el ser humano es algo más que su cuerpo y de su necesidad desarrollo individual en aspectos anímicos conlleva a la búsqueda de nuevos medios de sanación que no dependen sólo de sustancias para el cuerpo.

«Nuestra medicina convencional convierte en crónicas muchas enfermedades que antes mataban. Se necesita algo más para encontrar una sanación.»

En su opinión, algunos médicos pueden sentirse atacados al escuchar que su enfoque es limitado.

“No lo decimos como menosprecio, sino en el sentido de la necesidad de ampliarlo y enriquecerlo”, dice el médico alemán, que además reconoce que la misma medicina antroposófica está aún en desarrollo.

Medicina antroposófica: áreas de trabajo
La medicina antroposófica aborda cinco grandes áreas. Los embarazos y la llegada de los recién nacidos al mundo resulta determinante en el desarrollo biográfico de la salud, según Girke, que defiende otras formas de abordar las contracciones prematuras y tratarlas y que señala las complicaciones que la cesárea produce más adelante en la biografía de la salud, sobre todo en forma de diabetes.

«La forma en que uno empieza su vida resulta determinante.»

Dentro de esa misma área, la medicina antroposófica aborda la llegada al mundo de niños con discapacidad o diversidad funcional, en la terminología aceptada en la actualidad.

«Tuvimos la horrible experiencia del holocausto con Hitler. La medicina antroposófica ayudó a salvar a estos niños, les ha dado un hogar como seres humanos que son en toda su extensión y su dignidad.»

El siguiente ámbito que aborda tiene que ver con la fiebre y las enfermedades infecciosas, con la resistencia a los antibióticos provocada por un abuso como telón de fondo. Girke afirma que la medicina antroposófica disminuye en un 80% las prescripciones de antibióticos en hospitales por medio de nuevos enfoques preventivos de reducción de estrés, de fortalecimiento del sistema inmunológico y del uso de remedios naturales.

La psiquiatría y el trabajo con el trauma forma parte del trabajo de la medicina antroposófica. A los pacientes que sufren experiencias traumáticas aplica la pedagogía de emergencia del método Waldorf no sólo ante desastres como terremotos, tsunamis o guerras, sino también ante abusos y violencia. Este método evita la cronificación de traumas por medio de una intervención temprana.

La oncología conforma la siguiente área de la que ocupa la medicina antroposófica.

“Casi una cuarta parte de nuestra humanidad desarrolla cáncer, la enfermedad de nuestro tiempo”, dice Girke. Como responsable del área de oncología en el hospital que fundó, entre otras, ha entrado en contacto con pacientes con cáncer, a veces en situaciones que dejan poco margen para aliviar el dolor, al borde de la muerte, lo que supone la última gran área de la que se ocupa esta disciplina: los cuidados paliativos. Así, la medicina antroposófica aborda las distintas etapas de la biografía de una persona.

“El último período de nuestra vida es muy intenso y se caracteriza por un desarrollo profundo”, afirma este médico, que compara estos últimos años con los primeros tres de vida en que el ser humano aprende el lenguaje de la madre, como si se tratara de un espejo, el principio y el fin.

Por ese motivo, la medicina antroposófica está relacionada con aspectos educativos y otras disciplinas del método Waldorf, donde la educación y la prevención desde edades tempranas juegan un papel fundamental.

“Todo empieza en la escuela, incluso antes”, dice al reflexionar sobre una investigación que vincula el comienzo de la escuela antes de los seis años con una menor esperanza de vida.

También se refiere a la importancia de generar entornos saludables en un contexto más amplio de educación, estilo de vida y de modelos sociales para evitar tantas enfermedades que comienzan por un desequilibrio que muchas veces no se genera en el cuerpo, sino en el estado de ánimo.

Medicina antroposófica: cuidados paliativos
En la línea de la doctora Cicely Saunders, considerada fundadora de los cuidados paliativos, considera que la medicina debe curar el dolor sin matar al paciente.

“Se necesitan nuevos medios para ayudar a los pacientes, no para eliminarlos”, dice Girke cuando se refiere al punto en que los médicos se encuentran sin respuestas y parece que no hay nada más que hacer.

Consciente de que se llega a un punto en que ya no se puede ayudar a un paciente, matiza que hay que parar el dolor y que, en ese cometido, existe la posibilidad de que muera.

«Pero hay que distinguir. Suele haber un mundo de posibilidades antes de una sedación. He tenido pacientes que pedían morirse al principio y que, con un buen cuidado paliativo, se conseguía una cercanía y un interés en mejorar que desvanecía el deseo de morir.»

Medicina antroposófica: superar barreras en España
Para Girke no basta con publicar los estudios e investigaciones que demuestran la eficacia de tratamientos basados en la medicina antroposófica, lo que podría conducir a que algunos médicos se apoyaran en la ciencia para defender el funcionamiento de tratamientos tradicionales y no buscar una ampliación en sus criterios con tratamientos complementarios. Por eso considera fundamental promover encuentros más cercanos con médicos y profesionales de la salud que aborden las áreas en las que trabaja esta medicina y que juntos se hagan preguntas fundamentales como ¿qué es el ser humano?

Desde su perspectiva, esta dinámica evita que la medicina se convierta en un sistema cerrado, en un dogma o en una secta, al tiempo que mantiene un escepticismo necesario y fructífero.

“Hay que buscar la verdad, pero no descartar ni descalificar todo lo demás”, afirma, convencido de que las distintas profesiones de la medicina deben trabajar en equipo para ayudar a los pacientes a encontrar distintas posibilidades de sanación y a buscar una nueva salud con un enfoque integrador, multidisciplinar y holístico.

Fuente y nota completa: Medicina antroposófica