“No puedo decir que la homeopatía esté siempre en lo correcto. Pero lo que sí puedo decir es que las diluciones altas (utilizadas por la homeopatía) son acertadas. Las diluciones altas siguen siendo algo. Son estructuras del agua que imitan las moléculas originales.”

EL Dr. Luc Montagnier, virólogo francés que ganó el Premio Nobel en 2008 por su descubrimiento del virus del SIDA, sorprende a la comunidad científica con su apoyo irrestricto a la medicina homeopática.En el curso de una destacable entrevista publicada en la revista científica Science el 24 de diciembre de 2010, el catedrático Luc Montaigner manifestó su apoyo a la especialidad médica de la medicina homeopática, tantas veces difamada e incomprendida. Aun cuando la homeopatía ha existido por más de 200 años en el mundo y ha sido el método de tratamiento alternativo más utilizado por los médicos en Europa, los médicos y científicos más tradicionales han manifestado su escepticismo respecto de su eficacia debido a que se utilizan medicamentos en dosis extremadamente pequeñas.

La mayoría de la investigación clínica sobre medicamentos homeopáticos publicada en revistas académicas ha presentado resultados clínicos positivos, especialmente en el tratamiento de las alergias respiratorias, la influenza, la fibromialgia, la artritis reumatoidea, la diarrea infantil, la recuperación postcirugía abdominal, el déficit atencional, y la reducción de los efectos colaterales de los tratamientos convencionales contra el cáncer. Además de los ensayos clínicos, varios centenares de estudios científicos básicos han confirmado la actividad biológica de la medicina homeopática. Un tipo de ensayo científico básico, denominado estudio in vitro, descubrió que 67 experimentos (1/3 de ellos eran replicaciones) y casi ¾ de las replicaciones resultaron ser positivas.

Junto con la amplia variedad de pruebas científicas básicas y de investigación clínica, también existe evidencia complementaria en favor de la homeopatía debido a que esta obtuvo mayor popularidad en EE.UU. y Europa durante el siglo XIX gracias a los extraordinarios resultados que experimentaron las personas con el tratamiento de las epidemias que se propagaron durante esa época, entre las que cabe mencionar el cólera, el tifus, la fiebre amarilla, la escarlatina y la influenza.

Montaigner, quien es también fundador y presidente de la fundación para la prevención e investigación sobre el SIDA (World Foundation for AIDS Research and Prevention), señaló: “No puedo decir que la homeopatía esté siempre en lo correcto. Pero lo que sí puedo decir es que las diluciones altas (utilizadas por la homeopatía) son acertadas. Las diluciones altas siguen siendo algo. Son estructuras del agua que imitan las moléculas originales.”

En este caso, Montaigner hace referencia a su investigación experimental que confirma una de las características más controvertidas de la medicina homeopática, a saber, que utiliza dosis de substancias sometidas a una dilución secuencial seguida de una sucusión entre cada dilución. Aun cuando es común para los científicos modernos actuales asumir que ninguna de las moléculas originales se mantiene en la solución, la investigación de Montagnier (y de muchos otros de sus colegas) ha corroborado que las señales electromagnéticas del medicamento original permanecen en el agua, con efectos biológicos impresionantes.

Montagnier asumió un nuevo cargo en la Universidad Jiao Tong de Shangai, China (también conocida como el MIT de China), donde trabajará en un nuevo instituto que lleva su nombre. Este trabajo se centra en un movimiento científico nuevo, situado en el cruce de la física, la biología y la medicina: el fenómeno de las ondas electromagnéticas producidas por el ADN en el agua. Junto con su equipo, estudiarán tanto las bases teóricas como sus posibles aplicaciones en la medicina.

La nueva investigación de Montagnier se concentra en las ondas electromagnéticas que según él emanan del ADN altamente diluido de diversos patógenos. Montagnier menciona: “Hemos descubierto que el ADN produce cambios estructurales en el agua, que se mantienen en diluciones muy altas, y que generan señales electromagnéticas resonantes medibles. No todo ADN produce señales detectables por nuestros dispositivos. Las señales de alta intensidad provienen del ADN bacterial y viral.”

Montagnier afirma que estas nuevas observaciones conducirán a tratamientos nóveles para muchas enfermedades crónicas comunes, que incluyen entre otras el autismo, el Alzheimer, el Mal de Parkinson y la esclerosis múltiple.

Montagnier publicó inicialmente sus hallazgos en 2009, y luego, a mediados de 2010, expuso en una prestigiosa reunión de galardonados con el Nobel, ocasión en que expresó su interés por la homeopatía y las implicancias de este sistema de medicina.

La ley francesa de pensiones no permite a Montagnier, con 78 años de edad, trabajar en un instituto público, con lo que se le limita el acceso a financiamiento para sus investigaciones. Montagnier asume que la posibilidad de obtener fondos de investigación de la gran industria farmacéutica y de otras agencias convencionales de financiamiento científico es algo poco probable, debido a la atmósfera de antagonismo hacia la homeopatía y otras opciones de tratamiento natural.

Apoyo de otro Premio Nobel

La nueva investigación de Montagnier evoca una de las historias más increíbles de la ciencia francesa; nos referimos al “asunto Benveniste”. El reconocido inmunólogo, Dr. Jacques Benveniste, quien falleció en 2004, llevó a cabo un estudio que fue replicado en otros tres laboratorios universitarios y luego publicado en la revista científica Nature. Benveniste y los demás investigadores utilizaron dosis de substancias extremadamente diluidas, que crearon el efecto de un tipo de leucocito denominado basófilo.

A pesar de que el trabajo de Benveniste fue supuestamente desacreditado, Montagnier considera que este científico es un “Galileo moderno”, que trasciende su época, siendo atacado por investigar un tema médico y científico que ha sido ortodoxa y erradamente subestimado e incluso demonizado.

Junto con Benveniste y Montagnier, encontramos la valiosa opinión de Brian Josephson, Ph.D., quien al igual que Montagnier es un científico galardonado con el Premio Nobel.

En respuesta a un artículo sobre la homeopatía en la revista científica New Scientist, Josephson escribió:
Con respecto a sus comentarios sobre afirmaciones relativas a la homeopatía, me cabe mencionar lo siguiente: las críticas centradas en la pequeñísima cantidad de moléculas de soluto presentes en una solución luego de ser diluidas repetidas veces son irrelevantes, pues plantean que los remedios homeopáticos atribuyen sus efectos no a las moléculas presentes en el agua, sino a las modificaciones de la estructura del agua.

Un análisis ingenuo podría sugerir que el agua, al ser un fluido, no puede tener una estructura del tipo que requeriría esta imagen. Sin embargo, casos como el de los cristales líquidos, que al flotar como un fluido común pueden conservar una estructura ordenada de las distancias macroscópicas, muestran las limitaciones de esta forma de pensamiento. No han existido, hasta donde yo sé, refutaciones de la homeopatía que sigan siendo válidas luego de considerar este punto específico.

Un tópico relacionado es el fenómeno conocido como “la memoria del agua”, que fue consignado por Yolène Thomas, colega de Jacques Benveniste, y otros científicos, como algo bastante comprobado experimentalmente. De ser válido, esto sería aún más significativo que la propia homeopatía, lo que da testimonio de la visión limitada de la comunidad científica moderna que, lejos de apresurarse a probar estas afirmaciones, tiene como única respuesta el desestimarlas.

A partir de sus comentarios, los editores de New Scientist consultaron a Josephson, quien es profesor emérito de la Universidad de Cambridge en Inglaterra, el por qué se había convertido en un abogado de las ideas no tradicionales; a lo cual este respondió:

Asistí a una conferencia en la cual el inmunólogo francés Jacques Benveniste habló por primera vez sobre su descubrimiento de que el agua tiene una “memoria” de los componentes disueltos en ella –lo que explicaría cómo funciona la homeopatía. Sus descubrimientos provocaron airadas e irracionales reacciones por parte de los científicos; y debo reconocer que quedé muy impresionado por lo mal que lo trataron.

Josephson agregó además que muchos científicos actuales sufren de “incredulidad patológica”, la que implica que mantienen una actitud sin rigor científico, respaldada por la aseveración: “Aun cuando fuese cierto, yo no lo creería”.

Aún más recientemente, Josephson respondió irónicamente a la ignorancia crónica sobre la homeopatía con su afirmación escéptica: “La idea de que el agua puede tener memoria puede refutarse rápidamente mediante cualquiera de los numerosos argumentos no válidos y de fácil comprensión”.

En una nueva entrevista en la revista Science, Montagnier también expresó una preocupación real sobre la atmósfera poco científica que existe actualmente respecto de determinados temas no convencionales como la homeopatía: “He sabido que algunas personas han reproducido los resultados de Benveniste, pero que temen publicarlos debido al terror intelectual de la gente que no los entiende”.

Montagnier dio por concluida la entrevista cuando se le preguntó si tenía conciencia de que estaba propendiendo hacia la pseudociencia, ante lo cual respondió: “No, porque no es pseudociencia; no es charlatanería. Estos son fenómenos reales que ameritan mayores estudios”.

Fuente y nota completa: Luc Montagnier, ganador del Premio Nobel