¿Para qué utilizo drogas? Qué lugar ocupa la sustancia en mi vida.? Estas son claves a develar.
Todas las personas disponemos de mecanismos que nos asisten a la hora de encontrarnos con la
sombra, los miedos, las angustias, el no sentirnos correspondidos, valorados, merecedores, en
fin… con nuestros demonios.

Generalmente en la sociedad occidental estos mecanismos, en su amplia mayoría, están asociados
al consumo. Muchos trabajan demasiado, otros comen, otros compran cosas que no necesitan,
otros buscan tecnologías nuevas, otros viajan, otros apuestan, otros tienen sexo ocasional, otros
ven pornografía, etc.
En este caso hablaremos de las drogas, especialmente la cocaína. Dejar de consumirla no es el fin
de la cuestión, sino el principio. Detener el consumo se convierte en condición necesaria para
poder empezar a observarse y comprender qué lugar ocupó la droga en esa circunstancia de mi
vida.

¿Que esperaba solucionar de esa manera?
Al principio el consumo se hace funcional, la “droga” se pone a nuestro servicio, anestesia la
situación de dolor, calma la angustia, dilata el problema, minimiza conflictos, con el correr del
tiempo esto ya no da resultados y la situación se complejiza. Aumenta la desconfianza, los
problemas familiares, económicos, etc.

No podemos estar toda la vida usando calmantes.
Responsabilizar a una sustancia inanimada de lo negativo de nuestra vida, no es una buena idea y
traerá más problemas.
Esto es clave a la hora de buscar soluciones, la famosa “Guerra contra las drogas” que construyó
las políticas públicas en materia de adicciones en toda América , siempre puso el foco en el afuera,
en “un otro” que había que perseguir y no en el usuario
Más allá de interpretaciones políticas esto vulnera más al sujeto en situación de consumo, le quita
responsabilidad, lo condiciona, lo justifica, y, por sobre todo, no le da la oportunidad de aprender
nuevos mecanismos de asistencia generados desde su interior para enfrentar a sus demonios;
como la meditación, la alimentación consciente, el trabajo corporal, la actividad física, el arte, la
música, la auto sustentabilidad y la convivencia en un espacio cotidiano de contención
psicoterapéutica.

Nuestra propuesta es de absoluta responsabilidad, esto es lo que elegiste hacer con tu vida, y con
todas las circunstancias exactamente iguales, hoy puedes elegir otra cosa y ser una mejor versión
sin generar dolor y sufrimiento.
Las fuerzas naturales van a favor de la vida, el consumo de cocaína, a favor de la muerte. Esta
muerte es en sentido simbólico y puede llegar a concretarse con el tiempo, en el plano físico.
De todos modos la cocaína te matará, pudiendo convertirte en un muerto/vivo, no siendo parte
del presente, lleno de mentiras, de engaños, de justificaciones, de rencor, de silencio…..
Si dejamos de lastimar el monte, de talar, de contaminar….. El monte vuelve a brotar, es su
naturaleza. Igualmente, nuestro cuerpo, si dejamos de lastimarlo, contaminarlo, llenarlo de
tóxicos, vuelve a su orden natural y evoluciona a favor de la vida.

Es entonces donde hay espacio para desaprender un modelo vincular tóxico y encontrarse con uno
mismo; esto implica compromiso, disciplina, valor y sobre todo mucha constancia.
De lo contrario puedes convertir esta oportunidad en un verdadero desastre, las buenas
intenciones a veces, no alcanzan, “De buenas intenciones está plagado el camino al infierno”; y así
muchos convierten el Tratamiento en un “Trato y miento” que se vuelve otra manera de consumo
de fantasías.

Otros se animan a atravesar la oscuridad, el miedo, la incertidumbre y florecen en amor.

“Sólo tú puedes hacerlo, pero no puedes hacerlo solo”